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Posicionamiento Red Latinoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Sociales y Ambientales

1ra Conferencia para la Transición Más Allá de los Combustibles Fósiles

En el marco de la Primera Conferencia Internacional para la Transición Más Allá de los Combustibles Fósiles a llevarse a cabo este abril en Santa Marta Colombia, desde la Red Latinoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Sociales y Ambientales y el nodo colombiano Censat Agua Viva, reconocemos la urgencia de avanzar hacia el fin de la era fósil y saludamos los esfuerzos, principalmente de los movimientos sociales, sindicales, ambientalistas y de mujeres y disidencias que apuestan por la construcción de un espacio verdaderamente transformador para los retos que el contexto global nos convoca. 

Desde nuestro trabajo de más de 20 años y asentado en territorios diversos de América Latina (Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Brasil, Argentina, México, Guatemala, El Salvador y Honduras), en un acompañamiento y militancia en espacios de mujeres defensoras de la naturaleza; queremos proponer algunos puntos para pensar verdaderamente una transición justa desde y para los pueblos.  

Como articulación y tejidos de mujeres rechazamos categóricamente cualquier intento de negociación o posibilidad de Pacto con la intención de legitimar las Falsas soluciones a la crisis climática que profundizan las desigualdades y reproducen lógicas extractivistas bajo nuevos discursos “verdes”.

Al conformarnos como Red que sostiene luchas y ha acompañado a mujeres, principalmente indígenas y campesinas, afectadas y/o amenazadas por proyectos de extractivismo minero en diversos territorios de AL, consideramos fundamental la discusión acerca del rol que están teniendo los minerales en la transición energética. 

Somos conocedoras de los Pactos que se vienen consolidando para ampliar la frontera extractiva minera e intensificar la extracción de minerales considerados “estratégicos” para las tecnologías “renovables”. Para nosotras, estos son MINERALES DE SACRIFICIO que no harán más que exacerbar las múltiples violencias sobre nuestros cuerpos, comunidades y territorios. Hoy se conoce, además, que el principal destino de estos minerales es la industria de armamentos y la maquinaria alrededor de la inteligencia artificial.

Rechazamos contundentemente cualquier propuesta de transición energética libre de combustibles fósiles que considere una mayor explotación en nuestros territorios, ya que es sencillamente contradictorio mantener un régimen extractivista en pos de un horizonte de justicia energética. 

Nos sumamos a la crítica desde espacios feministas y de mujeres que vienen denunciando la impronta del patriarcado fósil a tomarse en cuenta en la construcción de transiciones justas. Consideramos esencial la vinculación con el extractivismo minero patriarcal que pretende avanzar de forma acelerada sobre nuestros territorios, y para ello cuenta  con la flexibilidad normativa de los Estados en la extracción de minerales  para mantener los intereses corporativos y la acumulación de capital. No existen condiciones de transición justa manteniendo régimen minero extractivo. 

Exigimos que la transición parta de los territorios, sus autonomías, soberanías y la autogestión de las comunidades, que además la participación de los pueblos indígenas, sectores campesinos, organizaciones de mujeres, poblaciones afrodescendientes y otros, sea efectiva y de acuerdo a los usos y costumbres; reconociendo el trabajo de cuidado, reproducción  y sostenimiento de la vida.

No aceptamos una transición basada en expansión minera para energías “limpias” que implica despojo de territorios en nombre de la descarbonización.

Demandamos responsabilidades diferenciadas que identifiquen el rol de la industria en el Norte Global, en clave de justicia decolonial, esto implica una reflexión seria sobre financiamiento justo que no implique más endeudamiento para nuestros países en los sures globales. En este ejercicio de justicia es fundamental la reparación por los daños históricos a nuestros territorios no solamente provocados por la explotación fósil, sino por el extractivismo minero. Esta reparación integral pasa por una conversación de los cierres y desmantelamientos justos, en donde la conversación no se reduzca a compensaciones sino que contemple afronte responsablemente los daños a perpetuidad, el desmantelamiento total de las infraestructuras, la restauración de los territorios y el fortalecimiento de los planes de vida de las comunidades en los escenarios postextractivistas. 

Reivindicamos el enfoque de territorio-cuerpo-tierra, reconociendo el papel del liderazgo de mujeres defensoras de la naturaleza y el territorio, por lo que la transición tendría que priorizar el ámbito de la reproducción y sostenibilidad de la vida, colocando los cuidados como eje de la transición. Nos parece crucial que la voz de las infancias sea tenida en cuenta en las decisiones sobre los territorios, considerando que son sobre quienes recaen los impactos generacionales y las visiones de los futuros. Ell@s son quienes enfrentarán los escenarios de la agudización de la crisis climática y sistémica, por lo que las soluciones reales deben partir también de su participación. 

Advertimos que los mercados de carbono, las soluciones basadas en la naturaleza y las transiciones tecnocráticas pueden convertirse en mecanismos de despojo, mayor colonialismo y dependencia y mercantilización de la vida. Más grave aún, consideramos que las rutas de transiciones justas no pueden dejar de denunciar que el arsenal armamentístico que sostiene y da razón financiera a la guerra, se compone de materiales extraídos de nuestros territorios. Por lo cual, instamos a una discusión profunda en pro del resguardo de la vida y la paz. 

Finalmente apostamos por transiciones post-extractivistas, economías locales y comunitarias, soberanía energética y alimentaria desde los territorios, formas de vida que prioricen el cuidado, la interdependencia y la justicia.

Nos sumamos a nuestras hermanas y hermanos de la Cumbre de los Pueblos, OILWATCH, AMA, Plataforma por la Justicia Climática para América Latina y el Caribe, a todos los pueblos, movimientos y espacios organizados para poner fin a la extracción de combustibles fósiles desde las resistencias ecofeministas y de mujeres diversas al extractivismo minero.

Red Latinoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Sociales y Ambientales

Censat Agua Viva
Acción Ecológica – Ecuador
Colectivo CASA – Bolivia
OLCA – Chile
Mujeres Cuerpos y Territorios – Venezuela
Instituto Cordillera – Brasil
ADES Santa Marta – El Salvador
AMAES – El Salvador
Observatorio Ukamau Territorio u Dignidad

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